A M O R | L O V E

01.04.2019

Hace mucho tiempo me negué a dejar de creer en el A M O R, por no decir que jamás dejé de creer en el amor porque dejaría de existir. Pero también me negué a la falta de respeto que se enmascara de amor. Me negué a creer en un amor con flechas y arcos, o un amor con zapatos de cristal, así como ponerle un día al año en el calendario para celebrarlo. El amor, que no es una fecha, son acciones diarias, palabras que edifican cada situación de nuestra vida cotidiana y nuestras relaciones en todas sus formas. Pues si bien es eterno, se hace presente en el tiempo a través de nuestro actuar en coherencia con nuestras palabras. Me negué a aceptar que el amor rechaza lo que aún se está gestando y moldeando en el alma, me negué a dejar de creer en el Espíritu porque esa es la locura en la que parecieron embarcarse algunos. Pero me negué a aceptar la falta de amor que daña el ser de cualquier humano. Aprendí que no es amor cuando alguien te tiene en una lista de opciones o cuando tú lo estás haciendo no te estás amando; cuando te embaucan para llenar su ego o tú subiendo el tuyo al pedestal equivocado; cuando te piden que les entregues tu alma, tu cuerpo, tu tiempo o tus emociones, pero no te dan respeto o cuidado a cambio -lo que conocemos como compromiso- que es una forma encubierta de machismo, incluso de feminismo. Y en todas esas historias la vida simplemente te está preparando para algo más grande: humildad. Porque es ahí donde empieza a nacer el A M O R. Cuando te baja a ti de tu propio pedestal y te recuerda que sin A M O R no eres nada, ni siquiera existirías. Me negué a creer que el amor sólo tiene un espacio o un tiempo para ser, porque el A M O R es, aún en todas sus infinitas formas, incluso tantas que ni siquiera alcanzamos a imaginar y mucho menos a conocer, porque negamos lo que realmente es subiendo al ego al pedestal de la soberbia. Aprendí que el A M O R fue la primera chispa que accionó todo lo que conocemos, porque Ella/Él mism@ se quisieron extender para que le conozcamos. Me negué a creer en la loca idea de que para pertenecer tengo que prostituir mis emociones, porque ahí no hay amor. Me negué a aceptar las proyecciones de envidia, miedo y un sinfín de fábricas emocionales del ego que juzgan el A M O R que me creó. El amor es el genio que vive dentro de cada uno de nosotros, sólo hay que recordarlo y no escondernos de él. El A M O R ni siquiera tiene una palabra, aunque es la única con la que, de alguna manera, comprendemos que ese es nuestro hogar y nuestro origen. 

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A long time ago I refused to stop believing in L O V E, not to say that I never stopped believing in love because I would cease to exist. But I also refused to believe in disrespect that it masks love. I refused to believe in a love with arrows and bows, or a love with crystal shoes, as well as putting one day a year on the calendar to celebrate it. Love, which is not a date, are daily actions, words that build every situation of our daily life and our relationships in all its forms. For while it is eternal, it becomes present in time through our acting in coherence with our words. I refused to accept that love rejects what is still brewing and molding in the soul, I refused to stop believing in the Spirit because that is the madness in which some seemed to embark. But I refused to accept the lack of love that harms the being of any human. I learned that it is not love when someone has you on a list of options or when you are doing it you are not loving yourself; when they dupe you to fill your ego or you raise yours to the wrong pedestal; when someone ask you to give them your soul, your body, your time or your emotions, but they do not give you respect or care in return -what we know as commitment- which is a covert form of male chauvinism, even feminism. And in all those stories life is simply preparing you for something bigger: humility. Because that's where the L O V E begins to be born. When it drop yourself from your own pedestal and it reminds you that without L O V E you are nothing, you would not even exist. I refused to believe that love only has a space or a time to be, because L O V E is, even in all its infinite forms, even so many that we can not even imagine, not even know, because we deny what it really is an we raise the ego to the pedestal of pride. I learned that the L O V E was the first spark that triggered everything we know, because She/Himself wanted to extend itself so that we know It. I refused to believe in the crazy idea that to belong I have to prostitute my emotions, because there is no love. I refused to accept the projections of envy, fear and countless emotional ego factories that judge the L O V E that created me. Love is the genius that lives inside each one of us, we just have to remember it and not hide from it. L O V E does not even have a word, although it is the only one with which, somehow, we understand that this is our home and our origin.

MARÍAdelCID