Arte, el bálsamo de la herida | Art, the balm of pain

02.04.2019

A veces, nuestras heridas nos duelen tanto que nos faltan herramientas emocionales para enfrentarlas. Eso genera dificultad incluso para expresarnos y comunicarnos, pues hay emociones y estados emocionales que a penas alcanzamos a poner palabras. Sin embargo, eso no te hace pequeño, más bien te hace crecer. Muy a menudo, buscamos en las adicciones ese amor que se quiebra y genera la herida, como una forma de resolver instantáneamente un dolor que tanto nos cuesta mirar de frente, por falta de herramientas emocionales. Incluso, los discursos motivacionales ni siquiera alcanzan para sanar y edificar lo que se quebró tan profundamente en el alma. Aunque, curiosamente, los humanos compartimos la herida de la separación y estamos buscando ese amor en materia efímera, que resuelve momentáneamente un conflicto heredado por milenios. Esa droga es aceptada socialmente, no por ese motivo es la solución a la falta de unidad, pues están creando estatus que aún nos separan más en esa ilusión efímera de placer, pero no de amor. Aunque aprendemos a vivir con ese dolor usando un placer momentáneo, aunque dejamos que la herida vaya sanando, nos tenemos que dar a la tarea de que a veces no sana dentro del tiempo que deseamos, pero el tiempo nos puede ir marcando el ritmo para que el genio cree el bálsamo que esa herida necesita. Ese genio que finalmente nos da un proyecto de vida y la adicción deja de existir para dar paso a la rutina del ejercicio de la unidad. Quizás, esa sea la herramienta emocional para enfrentar el dolor de la herida, conversar con el genio y permitir que su amor vaya invadiendo cada rincón de nuestro ser. El arte, se convierte en la reconstrucción del alma, en la inyección espiritual que nos construye para dar a luz la obra de arte que fuimos Pensados antes de aterrizar en este mundo.

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Sometimes our wounds hurt us so much that we lack emotional tools to face them. That generates difficulty even to express and communicate, because there are emotions and emotional states that we barely reach to put words. However, that does not make you small, rather it makes you grow. Very often, we look for addictions that love that breaks and generates the wound, as a way to instantly resolve a pain that costs us so much to face, for lack of emotional tools. Even motivational discourses are not even enough to heal and edify what was so deeply broken in the soul. Although, curiously, humans share the wound of separation and we are looking for that love in ephemeral matter, which momentarily resolves a conflict inherited for millennia. That drug is accepted socially, not for that reason is the solution to the lack of unity, they are creating social status that still separate us more in that ephemeral illusion of pleasure, but not love. Although we learn to live with that pain using a momentary pleasure, although we let the wound heal, we have to give ourselves to the task that sometimes does not heal within the time we want, but time can set the pace for us to the genius believes the balm that that wound needs. That genius that finally gives us a life project and addiction ceases to exist to give way to the routine of the exercise of unity. Perhaps, that is the emotional tool to face the pain of the wound, to converse with the genius and allow its love to invade every corner of our being. Art becomes the reconstruction of the soul, the spiritual injection that builds us to give birth to the work of art that was thought before landing in this world.

MARÍAdelCID