Caminado por la sombra. Regresando a la luz creadora.

19.07.2018

La sombra nace de la luz, y en ella hemos guardado todo aquello que no queremos reconocer: nuestro don de creación. La sombra es todo aquello que el ego ha inventado/fabricado, como un sustituto a las leyes del espíritu, que son las leyes de la creación. Muy a menudo, sale nuestra sombra proyectada en ira, rabia, resentimiento... Cuando eso sucede, nos podemos llegar a sentir avergonzados, porque todo eso 'está mal' y no es una actitud aceptada en la moral social. Sin embargo, cuando reprimimos nuestra sombra, ella querrá salir del pozo, y el ego siempre se inventará estrategias para perpetuar lo que ha fabricado: relaciones disfuncionales, trabajos que nos encadenan, amistades que nos sacan del camino, seducciones, adicciones... Y es cuando confundimos todo eso que fabricamos en el ego con libertad, cuando realmente es libertinaje. Esa es la estrategia que inventa el ego para no vivir bajo la ley del espíritu. Entonces, cuando el monstruo de la sombra sale a la luz, tenemos dos opciones: aceptarlo o rechazarlo. En la segunda opción, el monstruo seguirá creciendo y multiplicándose, el miedo seguirá siendo nuestra forma de vida. En cambio, si lo aceptamos, ya no dejaremos que el pozo de la sombra se siga llenando y empezaremos a recordar la luz, a recordar nuestro don creativo y nuestra vida, así como nuestra personalidad, cambiará. Dejaremos de ser fieles al altar del ego, para ser fieles al altar de la mente de Dios, del Creador. La caída nos humaniza, la sombra nos humaniza y ese proceso de reconocimiento de la sombra, es un proceso que nos lleva de regreso a casa. La mente no puede iluminarse si no alumbramos la sombra y dejamos de darle nuestros oídos y eso requiere valentía y fe. La sombra, generada tras la caída, no es una maldición, es una fábrica del ego que no quiere reconocerse como una obra creada mucho antes de que se creara a sí mismo dentro de nuestra mente. Unirnos en la sombra, en nuestra caída, nos humaniza y, cuando sanamos la sombra, vamos de regreso a casa: El Amor Creador.