1 Corintios 13 La preeminencia del amor

12.05.2018

Hoy Dios puso este versículo bíblico en mi corazón: 1 Corintios 13 La preeminencia del amor. Curiosamente, después de terminar de escribir el ensayo 'El Arte es mi Religión', la presencia de Dios en mi vida dio un giro inesperado. Mi espíritu había sido preparado para comprender una nueva faceta de nuestra relación. Si bien muchos entenderán la batalla del espíritu, otros jamás se la han cuestionado, incluso, se han reído de ella. El motivo de la última causa, será por no haberse relacionado con ella, por no experimentarla o por no tener la conciencia de que se encuentran en ella, ya sea por motivos culturales, de creencias familiares, incluso de decisiones personales. Aquellos que nos ha tocado el corazón el lado más sombrío del espíritu, entenderemos la llegada de Jesús a nuestra vida y sabiduría espiritual. Si bien hay quienes se enojaron con instituciones religiosas, organizaciones dogmáticas, etc Es bien cierto, que más allá de creer en ellas o no, está lleno de personas dispuestas a hacernos entender ese malestar del corazón. Muchas veces creemos que por el simple hecho de respirar ya estamos vivos, es bien cierto que el cuerpo sigue con vida, sin embargo, nuestro espíritu no. Podemos automatizar nuestra vida: suena el despertador, nos duchamos, desayunamos, vamos en el tráfico, después a trabajar, quizás no nos guste el ambiente laboral o algún compañero o compañera del trabajo, regresamos a tráfico, quizás alguna actividad física, vamos a casa, puede que encontremos menos tráfico, cenamos y dormimos. Sea cual sea nuestra rutina, aunque respiremos, no nos garantiza que nuestro espíritu siga con vida. No somos capaces de apreciar la vida más allá del sistema y eso hace que estemos muertos espiritualmente, nuestro corazón deja de sentir la vida y las emociones que ella nos trae. Esas actividades, sin el amor del espíritu, carecen de fuerza, carecen de valor, carecen de contenido de vida, de luz, de sabiduría y sobre todo, carecen de amor. Si entendemos que el amor es el Creador, entonces, carecemos de Dios y la sabiduría de su creación en nuestras vidas, así como de un vínculo con todo lo creado. Si bien es cierto que la resurrección es volver a tener vida en el espíritu, requiere un proceso de gestación, de volver a empezar y de sanar las heridas creadas por la idea de separación que nuestro ego nos puso en forma de velos. En mi vida, Jesús cambió cada aspecto de ella. Perdí todo, incluso a mi misma, sin embargo, el cambio no es sólo la paz del espíritu, sino un cambio de vida material también que se extiende a cada aspecto de ella. Un cambio, en el que entendemos que la intención detrás de todo es el amor, un amor que nos enseña la verdadera esencia de la vida. Hay muchos testimonios que cuentan como su vida fue transformada, también tengo el mío, como los que decidimos dar un salto en nuestra relación con Dios. O como todos aquellos que nos ha tocado vivir una batalla espiritual, justa o injusta, y hemos tenido que comprender la profundidad de las puertas que abrimos en el espíritu y que afectan a nuestras vidas materiales. El versículo de Corintios, es una carta de de San Pablo a los Corintios en la que, aunque habla del amor, es un regaño por no entender que el amor no es una forma, sino un contenido del corazón que nos lleva a acciones de amor. Con todo el amor de mi corazón, les comparto este versículo que hoy Dios volvió a poner con fuerza en mi corazón:

'1 Corintios 13

La preeminencia del amor

13 Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe.

2 Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy.

3 Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.

4 El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece;

5 no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;

6 no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.

7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

8 El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará.

9 Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos;

10 mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará.

11 Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño.

12 Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido.

13 Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.'