Polvo El cuerpo | Dust The body

13.03.2019

Del polvo venimos y al polvo regresaremos. Nuestro cuerpo es la mezcla de unos ingredientes del mismo polvo que hay en esta tierra, la que ha conformado nuestros huesos, nuestros músculos, nuestra células, nuestra biología, nuestro cerebro, nuestros ojos, pelo, piel y cada rincón de lo que compone el carruaje del alma y del Espíritu. El cuerpo nos hace tener la misma biología que existe en la tierra, nos da un mapa mental instintivo para subsistir y salvaguardar nuestra existencia, incluso de forma irracional traemos el pensamiento heredado de perpetuar la especie, que no es más que el cuerpo. Sin embargo, nuestro cuerpo, de forma mágica, tiene un cerebro lleno de conexiones explosivas que nos permiten comprender no sólo la dimensión física de esta realidad, sino aquellas incluso imperceptibles. Convertimos el polvo, en un efímero cuerpo y en una misión de vida que conecta nuestro cerebro a la eternidad del polvo que se transforma con cada vida. Entonces, cuidar nuestro cuerpo también es cuidar nuestro hogar: La tierra. También, cuidar nuestra mente, es cuidar las dimensiones intangibles de esto a lo que llamamos vida. El cuerpo vuelve a su lugar, al polvo, el Espíritu que le da vida a nuestra mente, también regresa a la dimensión de la cual proviene. Cuando entendamos que la vida es un servicio, que el cuerpo es un instrumento para llevar a cabo ese servicio y que el tipo de espiritualidad que practiques daña o crea vida, podrás empezar a generar cambios tangibles y elevar la frecuencia de esta tercera dimensión en la que nos encontramos. El cuerpo no es un culto, es un medio para un fin mucho mayor que tú y que yo. 

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We come from the dust and return to the dust. Our body is the mixture of some ingredients of the same dust that is in this earth, which has shaped our bones, our muscles, our cells, our biology, our brain, our eyes, hair, skin and every corner of what makes up the carriage of the soul and the Spirit. The body makes us have the same biology that exists on earth, gives us an instinctive mental map to survive and safeguard our existence, even in an irrational way we bring the inherited thought of perpetuating the species, which is nothing more than the body. However, our body, magically, has a brain full of explosive connections that allow us to understand not only the physical dimension of this reality, but even those that are imperceptible. We turn the dust into an ephemeral body and a life mission that connects our brain to the eternity of the dust that is transformed with each life. So, taking care of our body is also taking care of our home: The earth. Also, to take care of our mind, is to take care of the intangible dimensions of this to what we call life. The body returns to its place, to the dust, the Spirit that gives life to our mind, also returns to the dimension from which it comes. When we understand that life is a service, that the body is an instrument to carry out that service and that the type of spirituality that you practice damages or creates life, you can begin to generate tangible changes and raise the frequency of this third dimension that we live in. The body is not a cult, it is a means to an end much greater than you and me.

MARÍAdelCID