El divorcio y la reconciliación

20.08.2018

Muchas personas han decidido divorciarse de sí mism@s, cuando se han encontrado con su propia sombra, cuando no soportan esa imagen de sí tan alejada de la fabricación de un 'yo' social. La han dejado alojada en un lugar más oscuro aún de su mente, para vivir sin mantener relación con esa parte que está dentro de uno. Sin embargo, por mucho que queramos divorciarnos de nuestra mente, ella sigue dentro de cada uno de nosotros, ejecutando nuestras emociones y nos acompaña allí donde vayamos. Ese divorcio interno, nos hace cometer muchos actos inconscientes y dañar nuestra propia valía y estima. Luego, lo proyectamos en nuestras relaciones en la que buscamos ese divorcio constante y ese rechazo del otro hacia uno mismo y de la otra persona. Lo que estamos rechazando es nuestra propia sombra proyectada en otro ser humano. Cuando vivimos divorciados de nosotros, también nos divorciamos del espíritu y la luz. Pues cómo vivimos en Amor cuando rechazamos una parte que nos compone y nos hace ÚNICOS? Lo mismo sucede en las relaciones humanas: nos divorciamos cuando conocemos la sombra de otra persona y no la trascendemos. El hecho de trascenderla sucede cuando operamos a través del amor. Sí, el Amor Creador. La primera reconciliación empieza con nosotros, perdonándonos por tener también un pedacito de sombra en nuestra mente. Al hacerlo, podemos empatizar y ver la luz que subyace a la sombra de cualquier ser humano. Y eso sucede en un acto de fe y entrega. Cuando te reconcilias con tu sombra, cuando abandonas la idea del divorcio de ti mism@, vives en la unidad. Dejas de poner la atención en la sombra, para ver la luz del Espíritu que vive en y a través de cada ser humano; y eso te incluye a ti.