El juicio | The judgment

29.07.2019

A veces juzgamos, sin embargo no será que el juicio nace de la conciencia sucia? El no poder soportar la suciedad de la consciencia propia y se proyecta eso en los demás. Ya sea por su apariencia, por causa de una falsa moral interna, por causa de traumas internos no solucionados, por arrastrar una bolsa llena de basura interna que somos incapaces de vaciar, porque tendríamos enfrentarnos a nosotros mismos. Aceptarnos imperfectos, humanos, ególatras y tener que bajarnos del pedestal de la soberbia que juzga, para hacer el ejercicio de rendirnos ante nuestra propia pequeñez humana. De rendirnos a nuestros propios fallos y de rendirnos al verdadero amor a uno mismo, sabiendo que con la falsa idea del ego sólo nos inflamos pero no nos amamos. Amarnos a nosotros mismos es ir más allá del juicio, más allá del bien y del mal, de ir a ese lugar puro, de inocencia, de aceptar lo más genuino de uno mismo y aceptar que lo que está más allá del juicio es la vida y nuestra relación espiritual con lo divino. Amarse a uno mismo empieza por bajarnos del pedestal del ego, aceptar nuestra humanidad, rendirnos y comenzar a establecer una verdadera relación espiritual dentro de nosotros. Un camino interno del alma para volver al origen, al hogar del que salimos antes de que el ser estuviera en el cuerpo humano.

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Sometimes we judge, however it will not be that the judgment is born from the dirty conscience? Not being able to withstand the dirt of self-awareness and that is projected on others. Either because of its appearance, because of a false internal moral, because of internal unresolved traumas,for loading a bag full of internal garbage that we are unable to empty because we would have to face ourselves. Accepting yourself as imperfect, human, egotistical and having to get off the pedestal of pride that judges, to do the exercise of surrender to our own human smallness. To surrender to our own failures and to surrender to true self-love, knowing that with the false idea of ​​the ego we only inflate but do not love to ourselves. To love ourselves is to go beyond judgment, beyond good and evil, to go to that pure place, of innocence, to accept the most genuine of oneself and accept that what is beyond judgment is life and our spiritual relationship with the divine. Loving oneself begins by getting off the pedestal of the ego, accepting our humanity, giving up and starting to establish a true spiritual relationship within us. An internal path of the soul to return to the origin, to the home from which we left before the being was in the human body. 

MARÍAdelCID