Emociones que incomodan

12.08.2018

Hay emociones que cuando se instalan en nuestro cuerpo nos incomodan. Emociones como el enojo, la rabia, la ira, la tristeza, la soledad... Nuestro cuerpo a veces no puede sostenerlas, incluso, si las reprimimos, pueden transformarse en agresividad. Liderar nuestras emociones, que es nuestra energía femenina y creativa, a veces se vuelve una ardua tarea. Todas ellas se pueden sumar a la frustración, al desengaño, a la desilusión... En ese caso, sólo podemos hacer una cosa: Aceptarlas. Cuando las aceptamos, estamos listos para entender qué nos quieren decir: Hemos llegado al límite de esta situación, forma de pensar y, por consiguiente, aceptar que el mapa mental o sistema de creencias bajo el cual estamos operando, pide ser actualizado. No son emociones 'malas' ni 'buenas' son las que nos van delimitando el límite de aquello que queremos crear con libertad en el corazón. Si vamos más profundo, aparecen después de una situación vivida con alguien. Entonces, sabemos que donde hay que mirar es hacia el árbol genealógico y la información no revelada que se nos ha dejado en herencia. Aceptar ese lado oscuro, aquello que reprimimos, nos da la posibilidad de desnudar el espíritu y revelar una nueva luz dentro de nosotros. Al hacerlo, somos guiados hacia un nuevo estado de nuestro ser. La felicidad no consiste en rechazar lo que incomoda emocionalmente al cuerpo, sino en aceptarlo para poder trascenderlo y poner nuestra mente en el altar del Espíritu, quien opera a través de emociones eternas como la paz y sobre todo el Amor Creador. Ese Amor Creador que nos pide ser aceptado, esa unión indivisible de lo femenino incluyendo a lo masculino. Esas emociones que incluyen paz en la mente para poder accionar y crear una vida (un nuevo cielo) próspera y abundante. Y la vida es próspera y abundante cuando compartimos su Luz, cuando la extendemos hacia otros, incluso cuando somos ejemplo de cómo manejar aquello que nos incomoda y lo transformamos en una nueva creación de nosotros mismos. Estás dispuesto a trascender la incomodidad para revelar más luz? Es un proceso, si, toma tiempo, el mismo que tú puedas soportar alargar esa amargura. Es solo una decisión, un momento de transformación que te acerca más a tu verdad y esencia.