Escúchate

02.10.2017

El mundo pertenece al corazón libre. Libre de ilusiones, religado a su verdad. A un corazón que escucha su propio mensaje, que late con la melodía de su propio ritmo. El mundo es el reflejo de cómo estamos religados a nuestro corazón y de las interferencias que ponemos ante él. Sólo la energía del amor puede elevar la vibración de lo que está sucediendo, quitar las interferencias de nuestro latir. Vivimos en un mundo que rompe las ilusiones y que a la vez las crea. Vivimos en un mundo de fuegos artificiales, que se desvanecen con el aire. En el que las relaciones humanas son de usar y tirar, lo mismo que hacemos con nuestro corazón y ahí perdemos libertad. El miedo a sentir la potencia del amor es la mayor de las interferencias. Por ello, nos inventamos infinidad de guerras dialécticas internas, que se reflejan en la sociedad, en el sistema que se está cayendo a pedazos, día a día. Somos arte, somos melodía, somos creadores, somos Seres Humanos.