Heritage world | Mundo en herencia

12.09.2017

What world do we teach to our children?

A world in which the earth trembles, there are hurricanes because it is warming, monsoons that take millions of lives ahead... 

When it is not the Earth speaking to humanity, we humans are fighting over ideas that do not lead to any port. Ideas of the right or of the left, ideas that disintegrate society and create unease in the calm of the inhabitants. Wars for ideas of a God and not an experience of Him; wars for being masters of a land that we abandon after death. 

I wonder if our children, who come to a world supposedly united because it is globalized, can understand that we live separately because the greatest of wars is that of the Spirit. That idea of ​​separation that makes us believe that we are important for having fame or accumulating goods that we do not use in favor of God's will but of our ego; The same goods that very often reveal the separation we experience from our consciousness.

I wonder what education our leaders have received and what education they leave their children. What values ​​do they inherit, so that this world and this consciousness that seems closer to death every day, is transformed. I wonder if our leaders received values ​​in which the family is a support to create a life project; if they know fidelity to themselves, which in truth is with God; if they know what really remains after death or if they even believe in another life after this human experience...

I wonder why everything that our home, planet earth, tells us is still being denied. If we will stop dividing ourselves by ideas that until today have not worked and only continue to add to the loss of human values, unity or tolerance. When will we stop creating a world of ideas and begin to bet on humanity, on the experience of being human. The being keeps the Spirit and He lives within our soul and our body. We are getting sick from the illusion of separation with the Spirit, and also because of dogmas that have taken us away from the path that brings us closer to God, that leads us back home.

Where does the value of our inheritance is directed to, so that our children inherit a world in which life continues to be postponed?

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Qué mundo le enseñamos a nuestros hijos?

Un mundo en el que la Tierra tiembla, hay huracanes porque se está calentando, monzones que se llevan millones de vidas por delante... 

Cuando no es la Tierra hablando a la humanidad, somos los mismos humanos peleándonos por ideas que no llevan a ningún puerto. Ideas de derechas o de izquierdas, ideas que disgregan a la sociedad y crean inquietud en la calma de los habitantes. Guerras por ideas de un Dios y no una experiencia de Él, guerras por ser dueños de una tierra que abandonamos tras la muerte. 

Me pregunto si nuestros hijos, quienes llegan a un mundo supuestamente unido por estar globalizado, puedan comprender que vivimos separados porque la mayor de las guerras es la del Espíritu. Esa idea de separación que nos hace creer importantes por tener fama o acumular bienes que no usamos en favor de la voluntad de Dios, sino de nuestro ego; mismos bienes que muy a menudo ponen de manifiesto la separación que experimentamos de nuestra consciencia. 

Me pregunto qué educación han recibido nuestros líderes y qué educación dejan a sus hijos. Qué valores les dan en herencia, para que este mundo y esta consciencia que a diario parece más cercana a la muerte, se transforme. Me pregunto si nuestros líderes recibieron valores en los que la familia es un apoyo para crear un proyecto de vida; si conocen la fidelidad a sí mismos, que en verdad es con Dios; si conocen lo que realmente permanece después de la muerte o si incluso creen en otra vida después de esta experiencia humana... 

Me pregunto para qué se sigue negando todo lo que nuestro hogar, el planeta tierra, nos dice. Si dejaremos de dividirnos por ideas que hasta día de hoy no han funcionando y sólo siguen sumando a la pérdida de valores humanos, de unidad o tolerancia. ¿Cuándo dejaremos de crear un mundo de ideas y empezaremos a apostar por la humanidad, por la experiencia de ser humanos. El ser guarda el Espíritu y Él vive dentro de nuestra alma y nuestro cuerpo. Estamos enfermando por la ilusión de separación con el Espíritu, y también a causa de dogmas que nos han alejado del camino que nos acerca a Dios, que nos lleva de regreso a casa. 

¿Hacia dónde se dirige el valor de nuestra herencia, para que nuestros hijos hereden un mundo en el que la vida se siga postergando?

MARÍAdelCID