La caída nos humaniza

03.07.2018

La caída nos humaniza, nos guía hacia el encuentro con la vulnerabilidad, la empatía, nos acerca. La caída es un proceso necesario para que el ser se reconozca viviendo una experiencia humana, para dar cabida a la humildad en la relación con el Espíritu, para saber que el milagro o la bendición obran a través de Ella/Él. La caída nos reta al encuentro del ser, del inexplicable origen que nos reta a crecer y ponernos en acción. La caída nos une para recordarnos que estamos en un mundo en el que nos necesitamos para crecer, para que nuestras necesidades sean puestas en favor de la creación y no del egoísmo. La caída nos reta a una vida horizontal en la que, si pretendemos vivirla desde un pedestal, nos perderemos las bendiciones que llegan de la vida vertical, la del espíritu. Aprender a humanizarnos, a aceptarnos con lo que somos, con lo que tenemos y no lo que no somos o no hemos alcanzado, nos hace crecer y expandir, nos acaba recordando el origen y la inexplicable existencia del ser en un cuerpo humano. Siempre hacemos el proceso de la mano de la Creadora, en unión amorosa indivisible al Creador.