La renuncia

19.08.2018

Hay dos sistemas de pensamiento en nuestra mente que podemos elegir: El Espíritu o el Ego. En el segundo, la palabra perdón, es un oponente para que él -ego- siga ejerciendo dominio en el mapa mental que ha creado, invadiendo tu mente y viviendo en ti. En cambio, en el Espíritu nos adentramos -lo dejamos entrar- cuando renunciamos a todo aquello que nos impide perdonar. Cuando renunciamos a todo aquello que no impide dar ese paso, salimos del mapa mental que semueve dentro de la ilusión del 'bien' y del 'mal'. Entramos en una psique/alma que vive en y a través del Amor Creador, vive UNIFICADA. Todos aquellos pensamientos que nos niegan el perdón, que es hacia uno mismo y es la única meta, no nos permiten construir, más bien, no nos permitimos liberarnos de nuestra propia condena. Nos dividen de nuestra propia verdad. El perdón no nos lo da un Creador, un Dios... porque nunca nos condenó, pues cómo va a condenar el Amor? La condena nos la impusimos a nosotros mismos, al dejarnos caer dentro de la ilusión de la culpa. La voz de la culpa la dejamos entrar en nuestra mente cuando le damos ese poder. Incluso, creemos que esa voz no existe, que no hay un ente espiritual tratando de ejercer poder dentro de nosotros. Sin embargo, la gran estrategia del ego ha sido hacernos creer que no existe, para hacernos negar también el Amor Creador. Nos ha puesto velos y un sistema de creencias que nos aleja de nuestra versión original. Cuando tienes conciencia de ello, tienes la opción de decidir renunciar a todas las cosas que te impiden perdonar-te. La renuncia a no perdonarte, se convierte en un corazón libre que ama y extiende su Amor en sus creaciones.