Las relaciones

02.08.2018

Parece que entrar en una relación de pareja es bajar a la oscuridad, a esas aguas oscuras y profundas del océano, en las que el ser humano no puede ni siquiera imaginar la vida que allí hay. Pues si bien desconocemos un alto porcentaje de la vida en el océano, lo mismo nos sucede con el vasto mar inexplorado que encontramos en nuestro inconsciente. Y ese mar, saca a relucir todo lo que guarda en las profundidades cuando empezamos una relación de pareja, o cuando nos buscamos en múltiples relaciones encadenadas. Vamos a bucear sin oxígeno, sin unas gafas de alta visión y lo hacemos sin luz. El 'peligro' está garantizado, más aún, cuando lo hacemos solos. Por eso, buscamos ese espejo, ese compañero o compañera que vaya de nuestra mano mientras conocemos aquello que olvidamos en nuestra oscuridad. Sin embargo, a veces, nos da tanto miedo ese proceso, que nos quedamos flotando en la superficie con la ayuda de flotadores, colchonetas y demás artilugios para que no nos ahoguemos en nuestro mar de emociones desconocidas. Podemos llegar a bucear en la vergüenza, en la ira, el caos, sentirnos desdichados y tremendamente temerosos, porque no sabemos qué hacer con todo eso. Huir de la pareja potencial para crecer, es huir de nosotros mismos, es huir de la valentía y huir del amor. Es quedarse en la incomodidad emocional, ese 'no quiero crecer' porque las relaciones básicas (papá y mamá) no se solucionaron en ese mar interno. Conocer las profundidades, quintarnos los velos del corazón y desnudar el espíritu, es un proceso y es uno de valentía, es uno en el que todos los seres humanos estamos embarcados tratando de cambiar cada punto de referencia sobre el Amor. Y tú? Qué decides actuar: los personajes y máscaras del miedo (los que huyen de la pareja y no construyen amor, o creemos encontrarlo proyectado en falsos amores), o el Ser del Amor indivisible del Creador-Creadora?