Listen | Escucha

02.10.2017

Listen

The world belongs to the free heart. Free of illusions, religated to its truth; to a heart that listens to its own message, the one that beats with the melody of its own rhythm. The world is a reflection of how are we religated to our heart or of the interferences that we put before it. The consciousness of love can raise the frequency of our heart and mindset and remove the interferences with our beat. 

We live in a world that breaks and creates illusions at the same time; we live in a world of fireworks that fade with the air; in which human relations are throwaway as well as we do with our heart and there is when we loose our freedom because we listen to the outer noise but not to our soul. 

Perhaps it is because of the fear of feeling the power of love, which becomes the greatest interference. That is why we invent countless internal dialectical wars, which are reflected in a society that is increasingly detached from itself. 

We need to remember that we are art, we are melody, we are creators, we are human beings who need to listen our voice and share it with the world.

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Escucha 

El mundo pertenece al corazón libre. Libre de ilusiones, religado a su verdad; un corazón que escucha su propio mensaje, que late con la melodía de su propio ritmo. El mundo es el reflejo de cómo estamos religados a nuestro corazón o de las interferencias que ponemos ante él. La consciencia en  el amor puede elevar la frecuencia de nuestro corazón y nuestra mente y quitar las interferencias de nuestro latir. 

Vivimos en un mundo que rompe las ilusiones y que a la vez las crea; vivimos en un mundo de fuegos artificiales, que se desvanecen con el aire; en el que las relaciones humanas son de usar y tirar, lo mismo que hacemos con nuestro corazón y ahí perdemos libertad porque escuchamos el ruido de fuera, pero no a nuestra alma. 

Quizás es por el miedo a sentir la potencia del amor, lo que se convierte en la mayor de las interferencias. Por ello nos inventamos infinidad de guerras dialécticas internas, que se reflejan en una sociedad cada días mas desligada de sí misma. 

Necesitamos recordar que somos arte, somos melodía, somos creadores, somos seres humanos que necesitan escuchar su voz y compartirla con el mundo.

MARíAdelCID