Morir al YO

29.05.2018

Cuando una vida deja de dar fruto, morimos a ese YO. Eso requiere de un proceso en el cual las medias tintas no sirven, sería como tener una nueva pareja aún manteniendo relación con la anterior. Cuando dejamos la relación con el YO anterior, cuando dejamos a una pareja sentimental, vivimos un proceso incómodo de duelo. Si somos determinantes en dejar una relación, también lo hacemos con el YO. Morir a él incomoda, dejamos de sentir como sentíamos, pensar cómo pensábamos, hablar como hablábamos, comer lo que comíamos... Simplemente dejamos de degustar la vida tal y como lo hacíamos. Probar nuevos sabores de vida, nuevas emociones en corazón, puede parecerse a un bebé que a penas empieza a aprender a caminar. Todo proceso de gestación requiere un tiempo, tenerse paciencia a unos mismo y sobre todo, sostenerse en la fe que nace del corazón, de los mensajes que el Creador ha puesto en él. Ese proceso requiere valentía, pues todo nuestros puestos de referencia murieron para dejar espacio a los nuevos, para dejar que el Amor del Creador nos vaya dictando cada paso de nuestro nuevo YO y de la creación de nuestra nueva vida. Con valentía y perdonándonos, pues ya fuimos perdonados antes de que nosotros lo hiciéramos. Amar es una revolución, es una decisión es un verbo en acción de por vida.