Mundo espiritual y terrenal | Spiritual and earthly world

15.05.2019

Vivimos en un cuerpo que lo hace a través de los ciclos en la vida terrenal. Las emociones cumplen ciclos, las vivimos y revivimos en la relación a la rueda del tiempo -sube y baja-, aún cuando nos encontremos en un espacio diferente ellas siguen sus ciclos. Los ciclos hacen que las semillas crezcan y den frutos, que vivamos estaciones, que haya momentos del año en los que haya tráfico y en otros fluya con facilidad, ciclos en los que nos retiramos a la soledad y otros en los que llenamos el espacio con tiempo para las amistades, para las celebraciones espirituales... Y a través de esos ciclos nos podemos ir perdiendo lo eterno, lo que se encuentra en el mundo espiritual, que es amor. Las emociones cíclicas, que son temporales, nos pueden hacer perder el propósito de nuestras vidas, que nos invadan el alma y nos cegamos entrando en depresiones, en nubes de consciencia que nos hacen caer en el olvido del para qué de nuestra existencia, que olvidemos nuestra identidad. En cambio, el Espíritu no es cíclico, no te dice que hoy te ama y mañana ya verá si mejor te desprecia o que condiciona su amor a tus ciclos. Esa es una gran diferencia de vivir a través de los ciclos terrenales, del espacio-tiempo, o vivir a través del paradigma del Espíritu, donde todo es eterno. Aún cuando el cuerpo viva a través de ciclos, la consciencia no tiene por qué hacerlo, el alma no tiene que estar atada a subidas y bajadas emocionales, puede ser libre viviendo en amor. Y eso sucede cuando rendimos todo nuestro vehículo -cuerpo-, al propósito eterno -la creación- y dejamos que nuestro llamado -cuando despiertas y la verdad te alcanza-, te vaya guiando y así, encuentras el descanso en tu vida terrenal. Sabes que las cosas suceden a través de ti y que tu trabajo es rendirte a una vida con propósito, aún cuando parezca que vives en la ilusión de una vida cíclica. Es una única decisión y se hace con fe.

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We live in a body that does it through cycles in earthly life. Emotions fulfill cycles, we live them and we revive in the relationship to the wheel of time -ups and downs-, even when we are in a different space they continue their cycles. The cycles make the seeds grow and bear fruit, we live stations, there are times of the year when there is traffic and in others flow easily, cycles in which we retire to loneliness and others in which we fill the space with time for friendships, for spiritual celebrations... And through those cycles we can lose the eternal, what is found in the spiritual world, which is love. The cyclical emotions, which are temporary, can make us lose the purpose of our lives, that invade our soul and we are blinded by entering depressions, clouds of consciousness that make us fall into forgetfulness of the why of our existence, we forget our identity... On the other hand, the Spirit is not cyclical, does not tell you that today loves you and tomorrow will see if he despises you better or that determines his love for your cycles. That is a great difference to live through earthly cycles, space-time, or live through the paradigm of the Spirit, where everything is eternal. Even when the body lives through cycles, consciousness does not have to do it, the soul does not have to be tied to emotional ups and downs, it can be free living through love. And that happens when we surrender all our vehicle -body- to the eternal purpose -creation- and let our call -when you wake up and the truth reaches you-, guide you and so, you find rest in your earthly life. You know that things happen through you and that your job is to surrender to a life with a purpose, even when it seems that you live in the illusion of a cyclical life. It is a single decision and it is made with faith. 

MARÍAdelCID