Nuevo orden interno | New inner order

28.03.2020

Vivimos en un mundo que refleja nuestro estado espiritual sin cesar. En una sociedad que nos está reflejando la enfermedad de un sistema de creencias, pensamientos y valores que nos han llevado a alejarnos del sentido último de la existencia, individual y colectiva. La evolución humana nos muestra que una ciencia sin espíritu nos hace caer en saco roto. Estamos en un proceso colectivo, que se trabaja individualmente, en el que regresar a lo primordial al AMOR, nos mostrará sus frutos: paz, benignidad, gozo, bondad, regresar a esa inocencia innata con la que llegamos a este mundo. Regresar al recuerdo de nosotros mismos. Esos ojos que reflejan el fruto del amor que no juegan al negacionismo, que aceptan la verdad sin añadir los ingredientes de filosofías caducas que nos han llevado a la separación de naciones, colectivos dentro de las naciones, de Dios. Vivir este proceso pensando sólo en el fin, puede hacernos olvidar de los más importante: el proceso. Ese proceso que nos hace degustar cada paso del para qué, hacia dónde, con qué dones me ha dotado el/la Creador(a) para cuando llegue ese fin. Porque el fin último está más allá de esta vida material, de la ciencia de cómo está vida tuvo lugar, sino en seguir el camino invisible que nos lleva de regreso al hogar eterno del que un día decidimos partir en ayuda de esta razón de ser de la humanidad.

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We live in a world that reflects our spiritual state incessantly. In a society that is reflecting the disease of a belief system, thoughts and values ​​that have led us to move away from the ultimate meaning of existence, individual and collective. Human evolution shows us that a science without spirit makes us fall on deaf ears. We are in a collective process, which is worked individually, in which returning to the essential to LOVE will show us its fruits: peace, kindness, joy, goodness, returning to that innate innocence with which we arrived in this world. Back to the memory of ourselves. Those eyes that reflect the fruit of love that do not play denialism, that accept the truth without adding the ingredients of expired philosophies that have led us to the separation of nations, collectives within nations, from God. Living this process thinking only of the end, can make us forget the most important: the process. That process that makes us taste every step of the for what, towards where, with what gifts the Creator has endowed me for when that end comes. Because the ultimate end is beyond this material life, the science of how this life took place, but in following the invisible path that leads us back to the eternal home from which one day we decided to depart in aid of this reason for being humanity. 

MARÍAdelCID