Obediencia

20.12.2018

A menudo nos encontramos con leyes que espiritualizándose el ego pero no nos dan la esencia de la belleza del Espíritu. Leemos leyes espirituales que dicen: 'Cómo forzar al Universo para que te de todo lo que tú quieres.'; 'La ley de la tracción: visualiza lo que quieres y se te dará.'; 'La ley de la abundancia: cómo usarla para tener todo lo que quieres.' Ese tipo de leyes hacen que el ego se crea espiritual, pues el ego quiere cosas, quiere proyectar sus deseos en la materia y se identifica con ella. Sin embargo, se nos olvida que el universo no va a obedecer a los deseos del ego, el universo no va rendirse ante nuestros caprichos individuales ni va a dejar de seguir sus propias leyes para darnos lo que queremos. Si eso fuera así, tendría que estar millones de veces al día cambiando su melodía para darnos a cada uno el capricho de creer que gira a nuestro alrededor. La obediencia es humildad, es saber que nos rendimos ante esa grandeza que ya estaba creada antes de que nuestra conciencia se olvidara del propósito de la vida a través de cada uno de nosotros. Se trata de alabar a la vida siendo quienes somos -Conócete a ti mismo-, no se trata de aplicar leyes para que todo gire en torno al ego y así creernos espirituales. El camino del Espíritu es un acto de obediencia, de entrega, de humildad, de paciencia, de dar amor aun cuando recibimos las proyecciones de otros, que nacen de la ilusión de su ego. El Espíritu es un cambio de mente, de guía, es un cambio de vida que refleja en nuestros bienes la abundancia del Espíritu, con quien nos identificamos. Somos semillas llenas de vida esperando a ser germinadas y sólo sucede en un acto de amor, en un acto de obediencia.

MARIAdelCID