Raíces

06.08.2018

Cuál es la raíz de tu veneno? Cómo opera tu ego, proyectando su veneno en otros? Cómo atacas de forma pasiva y luego no comprendes la reacciones de los demás hacia ti? Cuando comprendas la raíz de tu ego, la necesidad de fabricar un personaje y proyectar sus errores de fabrica en los demás, darás el salto a la dimensión del Espíritu. Sin embargo, primero tenemos que conocer todo eso que nos humaniza. La raíz del ego se genera en base a nuestra experiencia de vida. Esa experiencia, nos da una percepción de nosotros y de los demás, y se configura o cimienta con creencias, aunque en este caso, sus cientos están sobre el lodo y tienen un gran riesgo de desvanecerse. Esas creencias, son las que nos dan una forma de experimentar la vida. Esas creencias cimentadas, nos hacen vivir desde un pedestal, poniéndonos por encima de nosotros mismos y olvidándonos de la humildad del corazón. Esos cimientos del ego son propensos a la condena: propia y de los demás. Caerte del pedestal, genera dos reacciones: nos volvemos humildes, o fabricamos un pedestal aún mayor para inflarnos. Sin embargo, cuando más alto sea, las caídas van a ser más dolorosas. Más allá del pedestal, más allá del tiempo que decidamos postergar la trascendencia del ego, es donde se encuentra el amor creador. Tú decides si quieres vivir en la raíz de las creencias del ego, o en la raíz del Espíritu. Sin embargo, cuando conoces el Espíritu, ya no hay vuelta atrás. Me gustaría citar a Lorca en La Casa de Bernarda Alba - 'ADELA: Ya no puedo soportar el horror de estos techos después de haber probado el sabor de su boca.' Ese sabor de boca, ese banquete y ese festín de nuevas emociones, se encuentra en ese lugar al que Rumi cita: 'Más allá del bien y del mal hay un espacio, allí te esperaré.' Y en ese espacio, en esa eternidad creadora, se encuentra la raíz el Amor, tu hogar en el Espíritu, el lugar abundante del reino que siempre ha sido tuyo y puedes extenderlo hasta esta sociedad y esta Tierra.