Re-conocerte

05.07.2018

La percepción que tengas de ti mismo, hace que tengas un comportamiento y un accionar en la creación de tu vida. Esa percepción, nace de las creencias que has aceptado como verdaderas en tu mente; ella también crea proyecciones que deseamos satisfacer, aún cuando no procedan de la verdad, de la mente creativa y en estado original. Entonces, al estar cargados de creencias erradas sobre nosotros, se distorsiona nuestra percepción y entra en juego la dificultad. Para gozar de una percepción real, necesitamos gozar de un verdadero conocimiento de nosotros y ese conocimiento es la afirmación de nuestra verdad. Re-conocernos, implica conocer de nuevo. Todo lo que solemos conocer de nosotros es temporal, por consiguiente, no es verdadero. Sin embargo, cuando conocemos nuestra verdad, conocemos la eternidad, lo que no es mutable y lo aquello que se creó de forma original. Entonces, tu comportamiento cambia, pues tu mente se libera de creencias y empieza a restablecerse en el origen, que es la mente creativa y la razón por la cual fue creada. Cuando tienes un verdadero conocimiento de ti, vives en la certeza, que es intemporal, ya que es incuestionable. Cuando entramos en nuestra verdad, conocemos la visión espiritual, que es simbólica y es la verdadera percepción de nosotros mismos, nos conocemos como una extensión del Creador en su creación. Conocerte a ti mismo, entonces, implica tener certeza y es cuando sabes que es un atributo de lo que se te dió cuando fuiste creado. Recordar que no te creaste a ti mismo, sino que fuiste creado, es un motor para dejar caer todas esas creencias que no te han dejado crear libremente en tus pensamientos, pues el espíritu ya fue creado, así como la creación en la que vivimos. Vienes a experimentarte como una creación sagrada, para ello necesitas poner tu verdad a resguardo y así, cuando te hayas re-conocido, toda dificultad en tu capacidad de creación habrá sido disuelta, pues vivirás a través de la verdad inmutable del Creador.