Unidad familiar y social

17.05.2018

Donde hay un núcleo familiar sano, hay una sociedad sana. Es bien sabido que la actual generación vive a través de una gran pérdida de valores. Esa pérdida de valores nace de una pérdida de compromiso. Y no solo en la pareja, sino hacia uno mismo y donde empieza la conciencia del compromiso es en la educación. Si bien es importante la educación escolar, para una inserción en la sociedad, la más importante es la educación emocional y esa empieza en el seno familiar. Nos encontramos con senos familiares en los que la estructura se ha perdido, hecho que conlleva a la pérdida de estructura emocional y a corazones que han abierto la puerta al dolor. Ese hecho, aún cuando tenemos la educación en las 'mejores escuelas', nos hace estar carentes de un proyecto de vida, de un propósito con nuestra misión de existencia. A lo que se suma un entorno de amistades que vibran en esa sintonía, parejas inestables o relaciones efímeras, mala gestión económica... Y en los ejemplos nombrados, entre otros, estamos buscando un alivio momentáneo a una carencia afectiva, la cual nace del núcleo familiar. El dolor se ha transformado en una estructura de personalidad rebelde frente a la vida y frente a uno mismo, en caminar sin un rumbo hasta que, si tienes suerte, un día la vida te pone un alto (aunque seguramente te lo haya estado tratando de poner con anterioridad). Puede que hayamos heredado una sociedad emocionalmente inestable, llena de formas y carente de contenido. Sin embrago, es tu responsabilidad reformarla empezando por hacerlo contigo mismo, sino serás un títere del destino y perderás la economía de tus emociones y tu relación con el Creador. Entonces, recuperar el valor de unidad, que nace del valor del compromiso, el cual hace que esa unidad se refleje en una sociedad ma sana, es una necesidad que está pidiendo ser vista en el corazón de la sociedad.